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Foto de Jacques Henri-Lartigue. Isla Saint-Honorat, 1923.
 

 


Queridos míos:

Aunque me niegue a admitirlo y siga insistiendo en que lo hago por mí y para mí, en realidad lo mejor de escribir estas cartas son las reacciones que generan y los mensajes que recibo. Me encanta que me mandéis fotos de los sitios donde me leéis, y esta semana he cumplido un sueño vital con esta foto de OLA en la peluquería. Por fin estoy jugando en las grandes ligas.

Sobre vuestros mensajes quería deciros dos cosas:

La primera es que, aunque a veces tarde, contesto siempre. Salvo a las respuestas que recibí a finales del verano pasado. No encontré tiempo porque tenía mucho trabajo y después me parecía ya un poco extraño contestar. Es una espina que tengo clavada desde entonces y aunque he hecho el propósito de no pedir disculpas aquí por nada, en este caso sí me sentía obligada a mencionarlo.

Por otro lado, tengo pendiente hacer una recopilación de las cosas más bonitas que me habéis dicho, porque necesito compartir algunas. Necesito que sepáis cómo es el resto de gente que lee estas cartas. Creo que os ibais a caer genial entre vosotros.

Esta semana, una lectora me escribió lo siguiente y no puedo quitármelo de la cabeza:

¿Sabes? Los sábados de verano son raros. ¡Qué digo! Pues claro que lo sabes. Uno amaneces con resaca de una preciosa boda, el otro de camino a algún lugar para pasar el fin de semana huyendo de la ciudad, otro en casa con mil autoobligaciones como poner lavadoras o hacer la compra y ordenar armarios. Otros como el de hoy en Madrid con tormenta. Algunos sábados ya son sábados de vacaciones. Y da igual en qué sábado esté porque tu carta siempre lo hace mucho mucho mejor.

¿Por qué nunca había pensado en esto? Los sábados de verano son especiales porque son muy distintos entre sí. Tendemos a pensar en nuestros veranos perfectos de la infancia y quizá lo que recordamos ocurrió solo durante quince días como máximo. Un viaje con tus padres, una semana en casa de tu abuela o las fiestas de un pueblo. Momentos extraordinarios repartidos en tres meses de calor y aburrimiento.

Y ahora que la mayoría ya no tenemos vacaciones escolares, nos da la sensación de que el verano se nos escapa, de que lo estamos haciendo mal. Ojalá estos meses podáis atesorar esos días especiales de piscina, playa, camping o la vía de escape de vuestra elección. Y si no, ojalá estas cartas os ayuden a conectar con esa épica de andar por casa que tanto me gusta. La capacidad para encontrar la belleza en lo cotidiano me ha salvado muchos veranos. Y en general, me salva bastante la vida.

 💉 El tema


Afortunadamente la música puede convertirte en el protagonista de una escena de película allí donde estés. Ya sea con la resaca después de esa boda, cruzando en bus los campos de Castilla, atravesando bajo el sol un polígono industrial o poniendo una lavadora. Yo aviso: con este tema puedo acabar llorando al ver cómo flotan las motas de polvo en el aire y ser consciente de que ese movimiento es tan perfecto, exacto y armónico que podría traducirse a matemáticas. Todo sin drogarme.

 💚 La compañía

Si me seguís desde hace tiempo, sabéis que las plantas son una de mis obsesiones. Y no puedo entender que a alguien no le gusten, o no le importen, o las vea como adornos o las considere indistinguibles de esos sucedáneos de plástico. Son seres vivos con los que tenemos el lujo y la suerte de poder compartir casa. A las plantas no les falta carácter, personalidad ni ambición por vivir. Simplemente se expresan a otro ritmo. Quizá viéndolas así, en los vídeos de esta cuenta, os podéis hacer mejor una idea de lo vivas que están. De lo alucinantes que son.

🌌 La sorpresa


Un día me topé con un hilo de Twitter que no sabía dónde me iba a llevar y descubrí una de esas maravillas del universo y la naturaleza que te hacen pensar que todo es perfecto, todo encaja y todo está bien. Menos nosotros. Resulta que una criatura tan insignificante en apariencia como un escarabajo es capaz de orientarse y avanzar en línea recta gracias al resplandor que emite, no sólo el sol, no sólo la luna, sino la mismísima Vía Láctea. Nosotros nos perdemos hasta con Google Maps, y los escarabajos trazan su rumbo respecto a nuestra galaxia. Es evidente que algo estamos haciendo mal.*

🕯 La ambientación

Me fascina Kelsey Smith, principalmente porque es muy joven. Ahora está en la universidad, pero estas ilustraciones que han sido reposteadas en internet millones de veces las hizo cuando estaba en el instituto. Repito: EN EL INSTITUTO. Se nota que aún no domina la anatomía ni las posturas de sus personajes, tiene un estilo manga que no es mi rollo y, aún así, me alucina. Su estética es tan característica y la atmósfera que crea tan potente que te sientes dentro de la ilustración. O al menos a mí me pasa. Me reconozco esos momentos de soledad perfecta, cuando estás en paz, a salvo en tu propio mundo.
Tuve la misma sensación de conectar con ella cuando leí esta entrevista, en especial su respuesta a esta pregunta:

This universe in which your subjects live. Is it earth as we all know it? Is it a different dimension? What are things like there?

I tend to think of it as a slightly more mysterious and softer earth in a way. I like to capture a moment of serenity or stillness in a scene. One that you might typically find in a secluded space or time of the day, almost as if the earth is sleeping. Overall it’s the same, but there’s less to be worried over.


¿No es eso lo que yo llevo tres años intentando hacer con OLA?
Si me habéis notado más contenta en esta carta es porque lo estoy. Cuando leáis esto, me encontraré huyendo de Madrid. Otra vez. Otro sábado distinto. Estaré muchas horas atrapada en un bus, así que es posible que abra un consultorio de verano en mis stories de Instagram. Buscadme ahí. Si no, me tenéis también en Twitter o respondiendo a este email. 

Y nada más. Esta semana pasadlo bien. ¡Es una orden!

Con cariño,
Carmen
P.D.:

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*. Quizá como yo te hagas preguntado: ¿sabían esto los egipcios y por eso veneraban a los escarabajos? Ojalá, pero parece que no.
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