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Foto de Catherine Losing para Riposte Magazine.

Queridos míos:

Tenía pensado mandaros una carta el primer día de primavera, así que, previsora como soy, fui a mirar la fecha, ¡y resulta que la primavera había empezado hacía un mes! Podría haber deducido que una estación de dos meses no es lo normal, pero sinceramente ¿quién iba a sospechar nada con toda esa lluvia y frío?

En fin, me hubiera encantado mandaros las siete cartas de gracia que os prometí pero no me ha apetecido en absoluto. 💅🏻 Y no tendría sentido haberlo hecho por obligación, ya que el espíritu de OLA es justo el de la apetencia caprichosa. También me he dado cuenta de que es un espíritu fundamentalmente veraniego. El sábado 23 de junio tendréis vuestra primera carta de verano en la bandeja de entrada (o en alguna carpeta de promociones/spam, gracias a que Gmail me odia) y una cada sábado hasta principios de septiembre. De hecho, ya estoy trabajando en ellas y van a ser ✨✨.

Hasta entonces podéis leer las postales que os mando en Instagram, mi hilo terapéutico de Twitter y otra cosita que os comento más adelante en mi querida sección de spam.

Aprovecho para saludar a los lectores nuevos que se han suscrito recientemente. Quizá los dioses del email nos han sido benignos y estáis leyendo esto. Si os gusta, guardad mi correo en vuestra libreta de direcciones, porque es posible que la próxima vez no tengamos tanta suerte.

Me alegra muchísimo que os hayáis unido a este club social privado. Los veranos traen consigo muchos reencuentros, pero también la emoción de conocer a gente nueva. Y en este club somos todos encantadores.

🎶 La canción


De primeras esta canción puede sonar antigua y un poco cursi, pero a mí su letra de mujer druida siempre me acaba emocionando. Fue un tema muy importante en una primavera de mi vida y me parece más que adecuado incluir a Violeta Parra* en esta carta llena de flores. 

💆‍♀️ La lectura

Existe un gran placer tan asequible como esquivo: el de leer un ratito al sol. Ha de hacerse cuando ha pasado el frío pero justo antes de que el sol nos abrase. Y si conseguimos dar con la ocasión adecuada, os aseguro que no hay mejor lectura que esta. Porque Abril encantado va de un grupo de inglesas, hartas de la lluvia, hartas de los hombres y hartas en general de sufrir en la vida, que logran escapar a un paraíso mediterráneo, donde por fin pueden hacer cosas como leer un ratito al sol.

💐 La tradición


Uno de los recuerdos más misteriosos de mi infancia es haber visto en primavera a grupos de niñas en la calle colocar a otra en el alféizar de una ventana, ponerle flores en el pelo, envolverla con mantones de colores y pedir a los viandantes «una pesetica pa la maya» («pesetica» porque esa era la frase tradicional, no porque yo tenga 300 años y de niña se pudiera comprar algo con una peseta). Nunca he conocido a nadie que recordara esta tradición hasta que me enteré de que en Colmenar Viejo no solo la conservan, sino que fue digna de un premio fotográfico. Hay algo fascinante y a la vez siniestro en esta costumbre porque la maya no puede hablar ni moverse. Es una mujer florero literalmente.

🙋‍♀️ El spam


Me hace mucha ilusión contaros que me han dado una columna en Vanity Fair. Ya había escrito para ellos alguna colaboración antes, pero ahora me tendréis cada mes en los kioskos contando mi vida oficialmente, que es a lo que aspira cualquier persona con alma de columnista como yo.

👀 La foto


No me he equivocado con el título. El espectáculo visual de ahí arriba, en el que me quedaría a vivir, no es un cuadro prerrafaelista sino una foto, hecha por Norman Parkinson (un señor del que ya me considero devota) para Vogue en 1971. La modelo es Nicky Samuel y el vestido es un diseño de Ossie Clark.

🧜🏻‍♀️ La magia


Este vídeo de Ter no es maravilloso porque hable de la relación entre las Polly Pocket y los jardines ingleses del siglo XVIII (que también), sino porque demuestra que es posible encontrar complejidad y belleza en las cosas que a primera vista parecen irrelevantes. Y que ademas es bonito contagiar y compartir el entusiasmo y la felicidad que nos causan. El efecto es el de tomarte tres cervezas al sol, pero sin resaca.
Estoy pensando en algunas ideas nuevas para el formato de las cartas de verano y es posible que os vuelva a escribir pronto para pediros ayuda. De momento, podéis contestarme a este email con cualquier sugerencia o comentario que queráis hacerme. Tengo que confesar que os echo un poco de menos.

Con cariño,
Carmen

P.D.: Podéis seguirme y contactarme también por aquí:
P.D.2: Comparte o reenvía esta carta a quien te apetezca. Y si aún no estás suscrito, hazlo aquí
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