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Foto de Guy Bourdin.

Queridos míos:

Como ya os dije, este año estrené el verano con una vitalidad y un optimismo absolutamente impropios en mí. Sin embargo, en esta tercera semana he empezado a cansarme un poco de tanta positividad. ¡Ser feliz es un trabajo agotador! 

Sin poder evitarlo, he recuperado algo de mi ansiedad estival acostumbrada, me he agobiado reflexionando sobre la inutilidad de la existencia y he vuelto a atormentarme con problemas que no tengo pero podría tener. Mucho más yo.

O quizá todo se resume en que he vuelto a Madrid.

Aunque, como os conté en una de mis cartas preferidas, me encanta el verano en la ciudad, esta semana solo he querido abstraerme. Viajar mentalmente a otro mundo y otra época más interesantes. Y lo he conseguido, porque si hay algo que se me da bien es la evasión.

Hoy comparto con vosotros, algunas cosas que me lo han puesto más fácil esta semana.

🌬️ El tema


Hace años, una amiga me regaló un enlace a este tema y cuando empezó a sonar no me lo podía creer. Es como el olor del ozono en el aire antes de una tormenta. Es un conjuro sonoro infalible para hacerme sentir bien. 

 💞 El detalle

Esta semana mi hermana y mi madre están de vacaciones en Alemania. Le dije a mi hermana que me mandara muchas fotos de todo lo que hacían, sin la menor esperanza de que se acordara. Pero lo ha hecho. Y cada día he mirado estas fotos, ampliando sus caras, sonriendo como una idiota al verlas sonreír. No las he tapado para mantener su privacidad. Es que salen fatal. Pero ahí está la gracia. Mi recomendación es que hagáis fotos en los viajes no solo para subir a Instagram, ni por ese sentido del deber de hacer fotos a las cosas bonitas. Haced fotos rápidas, terribles, para mandárselas a personas que querrían estar con vosotros en ese momento

👨‍🍳 La receta

Una de mis comidas preferidas de verano es la ensaladilla que hace mi novio. Le pregunté si podía compartir aquí su versión minimalista y particular de este clásico ruso (lol) y me dijo literalmente que “sería un honor”. Así que aquí va. Su ensaladilla lleva solo patatas y huevos cocidos, atún en aceite de oliva con todo el aceite de la lata, pepinillos en vinagre (de los grandes, ¡y no de los agridulces!), sal y un poco de mayonesa. Pero la clave está en rallar la patata y el huevo en tamaño grueso y los pepinillos en tamaño fino para todo quede muy ligado. O para que, como él diría, se incremente el sabor gracias a la unidad de superficie.

👗 La maravilla


Estoy obsesionada, OB-SE-SIO-NA-DA, con esta cuenta de Twitter. No son los vestidos, es el texto. Me muero con cada tuit. Con cada descripción. Con cada microhistoria. Es algo como salido de mi cerebro, si mi cerebro fuera mucho mejor y si en español fuera posible aglutinar setenta y cinco adjetivos en una frase. No suelo llenar esto de fotos, pero dejadme que os enseñe otros ejemplos:
Y finalmente un tuit que parece expresamente escrito para esta carta:

🌲  Los versos


Los últimos cuatro versos de este poema de Robert Frost son los que recita Kurt Russel en la escena del bar de Death Proof. Son también los que usaban los agentes rusos de Telefon para activar a sus espías durmientes. Y definitivamente activan algo en mí. Cada cierto tiempo me acuerdo de este poema, lo busco y leo esos versos que me llevan a otro sitio. A un lugar muy lejos de aquí.
En fin, queridos, no sé vosotros, pero yo después de esto me encuentro mucho mejor. Si os ha gustado esta carta, compartidla con vuestros amigos, enemigos o admiradores, con vuestras fieles audiencias en las redes (usando este enlace) o decídmelo personalmente, contestando a esta carta. Haréis mi semana aún mejor.

Con cariño,
Carmen
P.D.:

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