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Collage de Maya Mldenovic.
 

 

Queridos míos:

Hace un tiempo una persona me escribió contándome que el primer año de OLA, me había leído de madrugada, cuando daba de mamar a su bebé recién nacido y tenía mis cartas asociadas a esos momentos. Como yo siempre os imagino leyéndome por la mañana, mientras os ajustáis el monóculo y dais golpecitos con una cucharilla a un huevo pasado por agua, este caso me pareció especial y raro. Pero he descubierto que en realidad sois una pequeña legión. Sé que varias de mis amigas en sus periodos de lactancia lo han hecho, y este sábado cuando os pregunté en Instagram desde dónde me leíais, una chica me contestó que desde el hospital, porque acababa de dar a luz. Otra me dijo que se estaba guardando mis cartas para ese momento, y varias más salisteis del armario de las lectoras lactantes (gracias, 🧠, por este maravilloso término que te acabas de inventar).

Me alucina este fenómeno por tres razones:
  1. Los momentos de madrugada son especiales, porque parecen burbujas ajenas al tiempo normal. La oscuridad y la falta de sueño nos hacen más vulnerables y esa vulnerabilidad es en cierta forma una vía para sentir las cosas de manera más intensa.
  2. Sé que leéis estas cartas principalmente por la brevedad del formato, pero me halaga colarme en esos momentos tan íntimos que seguramente permanezcan en vuestra memoria.
  3. Si hay alguien que deba reproducirse sois los lectores de OLA. Eugenesista, sí, pero cierto.
Me pidió un padre reciente que dedicara una carta a los que por circunstancias vitales, os quedabais en casa este verano. Así que aquí va esta, dedicada a las lectoras lactantes, a los insomnes, a los oficinistas sin vacaciones y todos los que me hacéis un hueco en una rutina que no incluye playa, piscina o destinos exóticos. Vuestro verano no es menos verano.

 💙 La canción


Esta nana para adultos me transporta a un punto del espacio tiempo donde todo es bonito y todo va a salir bien. Justo lo que necesito a veces. Sentimientos encontrados hacia los agudos que pueden destruirte los tímpanos si te pasas con el volumen de los auriculares. Al menos te los destruyen dulcemente.

🏃‍♀️ El libro 


Me dijo una amiga con bebé que estaba buscando una lectura que pudiera leer a ratos, pero no tenía ánimo para el libro sobre el autismo que recomendé en la carta anterior (efectivamente es intensísimo), así que aquí va una lectura más fácil. Este bestseller (aquí en español) cuya adaptación al cine se estrenará este mes —según me acabo de enterar al buscar en google—, podría ser un spin off cómico de Big Little Lies. La mayor parte del libro está contada con emails, chats y documentos breves, por lo que veo perfecto para leer a ratos. Me entretuvo y me divirtió tanto mientras lo leía que le perdoné las altas dosis de esnobismo. Es un defecto que no me cuesta mucho perdonar. ¿Por qué será?

🧼 La limpieza

Las vacaciones son un constructo mental. Las vacaciones las lleva uno dentro y hay gente que no las practica nunca. Hay gente que no cesa ni un segundo en su lucha contra el caos y gracias a esa gente, el mundo no se nos come del todo. Esto ha sido una introducción épica para que a mi novio no le moleste que le robe y comparta aquí una de sus cuentas de Instagram preferidas: Satisfying Cleaning. Si nos os da paz esto, yo ya no sé.

⭐ La diosa


Todos los dioses egipcios son alucinantes, pero por favor, ¿qué me decís de Nut? Una diosa cuyo cuerpo, lleno de estrellas, era la propia bóveda celeste. Me imagino a los egipcios dibujándola en papiros y relieves y pensando: sí, sí, el cuerpo de esta señora es lo que vemos cada noche. No hay duda.
El jeroglífico con su nombre incluye la figura de un cuenco, por si iba corta de metáforas, y también se la representaba como una vaca (un saludo a las lectoras lactantes). Si pudiera viajar en el tiempo, me encantaría pasarme por el 3.000 a.C. y decirles a los egipcios que literalmente todos estamos hechos de polvo de estrellas. ¡Les iba a encantar!
Esta semana tengo que daros una noticia buena y otra un poco mala. La mala (asumo que querríais primero saber la mala como cualquier persona sensata) es que solo quedan cinco cartas, sin contar esta. ¡Son un montón! (¿veis como solo era un poco mala?). La buena noticia es que ni he faltado ni faltaré ningún sábado hasta el 31 de agosto, porque aunque esté descuidando otros proyectos, mandar OLA me encanta y me da muchas alegrías. Y en este, nuestro club olístico, lo más importante es hacer lo que nos da la gana, mientras podamos.

Con cariño,
Carmen
P.D.:

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