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Maillot blanc de Jeanloup Sieff. Bahamas, 1981.
 

 


Queridos míos:

Si os pudiera poner a todos en la frente un pañito empapado en agua fría, cual enfermera de la II Guerra Mundial de un telefilme, lo haría. Alguien ha dejado abierta la puerta del infierno y hay corriente, pero por favor, no se lo tengáis en cuenta al verano. Culpad al calentamiento global, a los gobiernos, al tráfico y al capitalismo, pero no odiéis el verano.

Hace dos años, empecé esta carta como una terapia para hacer las paces con la estación. Y ahora me leo y no me reconozco. Supongo que hay otros factores más personales que tienen que ver en mi cambio de bando, pero crear esta tradición de las cartas ha sido fundamental. A veces se nos olvida que no solo podemos romper con las tradiciones sino que podemos crear las que queramos. Estas cartas me han enseñado que los momentos felices no solo aparecen como por arte de magia, de vez en cuando. Hay que fabricarlos. Hay que sacudir el mundo interior de uno y recordar todas esas cosas sencillas que nos han hecho sentir bien alguna vez. Es imposible que en el verano no encontremos unas cuantas.

Me alegro de haber decidido escribiros también este año. No me esperaba tanto entusiasmo por vuestra parte y cada mensaje, cada mención en redes, me ha hecho feliz. Gracias por ser tan amables. Sois tan buenos lectores que no os merecéis sudar.

 🌺 La canción


El sábado pasado por la mañana, cuando la temperatura aún era compatible con la vida, estaba esperando a mi novio en una esquina (es curioso que aunque lleves viviendo con alguien seis años, o precisamente porque llevas viviendo con alguien seis años, te haga ilusión esperarle en sitios) y me puse esta canción. Mientras la escuchaba, pensaba incrédula en lo bonita que es y en el derroche absurdo de belleza que estaba yo viviendo ahí, en medio de la calle, una mañana de sábado. Pero no fue absurdo, ni fue derroche, porque al ponerla otras veces durante la semana me ha devuelto a ese momento. Ojalá pudiera compartir con vosotros la sensación exacta, pero tendréis que conformaros con la canción

 🏞 La ventana


El primer día de la ola de calor, mi amigo Fran me mandó este enlace que abre una ventana en directo a un río de Alaska, donde se puede ver la remontada de los salmones y ocasionalmente a algún oso que va a pescar. Mi día mejoró al instante en un 450 %. El sonido del agua, los peces saltando, los osos refrescándose en su particular buffet libre y la luz de la mañana en Alaska me bajaron unos cinco grados la angustia existencial. Os recomiendo que abráis una ventana a Alaska y os recomiendo que valoréis a los amigos que, aparte de memes, os mandan enlaces de cosas fantásticas.

👵 El postre 


Mirad esta foto. Es Concha García Zaera, criatura de verano, como no podía ser de otra forma, celebrando su 89 cumpleaños. La perfección visual de esta escena me desarma. Quiero quedarme a vivir en este momento. Porque tenemos a la mejor persona de internet (si conocéis su Instagram estaréis de acuerdo conmigo y si no, lo estaréis en breves momentos) tomando melón y Comtessa que, por cierto, este verano vuelve a llamarse oficialmente así. ¿Puede haber un combo de postres más veraniegos, más castizos, más bellos? Solo Concha podía regalarnos una imagen como esta.

😌  La postura


El comienzo de la adolescencia es la época adecuada para obsesionarte con el prerrafaelismo, pero si dejaste escapar ese tren en su día, hay unas cuantas pinturas que aún pueden tener ese efecto fascinante en un adulto. Flaming June es una de ellas.* De pequeña me obsesionaba todo en esta escena: la postura, el color, la paz que transmite con ese mar brillando al fondo y sobre todo el cuerpo de ella. Donde supongo que otros verían sensualidad, yo veía un muslo enorme (sí, es alucinante que lo viera enorme, así era el canon demencial que tenía asumido) donde casi se aprecia la celulitis. Y no por eso dejaba de ser perfecta. Si hubo una pintura que me ayudó a entender el cuerpo fue esta. Quizá porque con la actitud de la modelo me sentía muy identificada. Esta semana seamos todos ella. 
Desde el sábado pasado, esta carta llega a unas cien personas más. Si sois nuevos, bienvenidos. Me hace mucha ilusión que me hayáis dejado colarme en vuestro buzón. Si queréis repetir, es mejor que me añadáis a vuestra libreta de direcciones para salvarme del spam, y si no es lo que buscabais, siempre podéis daros de baja. En cualquier caso, gracias por leerme. ♥️

Con cariño,
Carmen
P.D.:

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*. Aunque hasta los años sesenta estuvo perdida y luego abandonada. Qué injusticia.
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