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Foto de Steven Martin
Queridos míos:

Si me seguís en Instagram ya lo sabréis; estas semanas os estoy escribiendo desde Estados Unidos. Es un país al que he venido mucho, tanto por trabajo como de vacaciones, y con el que tengo una relación muy intensa, porque me encanta, pero también me horroriza en muchos aspectos.

Sobre la parte mala, hace tiempo ya dije aquí lo que opinaba y no voy a extenderme más. No es un tema para OLA. Y sobre la parte buena, ¿qué os puedo decir que no sepáis ya? Gran parte del entretenimiento que hemos consumido en nuestra vida es producto de la maquinaria de propaganda estadounidense. El estilo de vida americano ha marcado el estándar occidental y aunque tus veranos de infancia transcurrieran en el más recóndito pueblo de Castilla, sabes que en los campamentos de verano se asan malvaviscos en la hoguera, que el camión de los helados anuncia su llegada a los vecindarios con una musiquita inquietante, que en las ciudades la gente abre las bocas de incendio cuando hace mucho calor y que al cine se puede ir cargado de hamburguesas y sin salir del coche. El verano americano es patrimonio de todos.​

👁 El imaginario

Más imágenes aquí.

🎶 El tema


De este tema se han hecho muchas versiones, pero la original es la que más me sorprende por el swag que se gasta Eddie Cochran en 1959 (aquí sin baile pero con un sonido mejor). La letra de la canción puede interpretarse como un jiji-jaja, qué duro es trabajar, o como una crítica al oscuro corazón neoliberal del sueño americano. Que para una canción de rock clásico no está mal.

💑 La nostalgia 


No recuerdo cuándo vi Dirty Dancing o incluso si la he visto jamás entera. Eso no evita que me sepa de memoria algunos diálogos, que recuerde sus escenas más famosas como si me hubieran ocurrido a mí y que cuando al llegar al estribillo de Time of my Life me embargue una nostalgia terrible por cosas que no viví en aquel verano de los sesenta ni en aquel de los ochenta. El efecto Dirty Dancing es la magia de la cultura pop en su más pura esencia. Y puede revivirse en solo cuatro minutos.

🥀 El contrapunto


Cuando hablamos de Estados Unidos solemos visualizar las grandes ciudades, pero la mayor parte urbanizada de este país se compone de autopistas, polígonos comerciales y pequeños pueblos donde de verdad no querrías quedarte más de una noche. Esa es la América que se retrata en series como True Detective o Sharp Objects. Esta última está basada en un libro que me encantó (como todo lo que escribe Gillian Flynn) y es una buena manera de viajar al fascinante núcleo rural de Estados Unidos sin tener que sufrir sus moteles de carretera.

🍋  La idea


Los puestos de limonada infantiles son un clásico del imaginario veraniego americano y un símbolo del espíritu emprendedor que tanto se valora en este país. El problema es que vender en la calle sin licencia es ilegal y este verano algunos niños están siendo multados. A raíz de este drama, una marca de limonada ha lanzado una campaña que me parece genial. Ofrecen respaldo legal gratuito para los niños tenderos que se afilien a su programa. En serio, tenéis que ver el vídeo.

⚠️ El aviso

Queridos, a ver cómo os lo digo… La carta del sábado que viene será la última de este verano y será una carta de despedida. No quiero que os pille por sorpresa. Sé que podéis vivir sin mí, pero cualquier señal de que el verano se acaba da un poco de bajón. Así que id mentalizándoos. Yo me iré, pero a Septiembre aún le quedará calor.

🍕 La guarrada

Casi todos las comidas de las películas americanas, que de niños mirábamos con ojos golosos, son muy decepcionantes una vez que se prueban aquí, porque por muy amantes de la comida basura que seamos, nuestros paladares europeos no están preparados para la cantidad inhumana de azúcar y mantequilla que lleva todo. Sin embargo, la pizza pepperoni es otra historia. Para empezar, que la llamen así, con la palabra italiana equivocada, ya es una declaración de intenciones: van a hacer con la pizza lo que les dé la gana a ellos. Y por mucho que en Europa se trate de imitar esta joya del fast-food, ninguna pizza es tan bestia, tan grasienta y tan satisfactoria como la que sirven en cualquier sitio de aquí. Solo por la pizza pepperoni ya merece la pena volver.
Me despido ya. Esta semana ganad mucho dinero, comed fatal y compraos un rifle.

Con cariño,
Carmen
 
P.D.:

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