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Alexis Smith, en actitud casual y relajada, posando para Life Magazine, 1943

Queridos míos:

Siempre he sabido que si hubiera nacido en una familia rica, sería una persona terrible. Hay ciertas peculiaridades innatas de mi forma de ser que sin una mínima perspectiva de clase se me hubieran ido de madre. No estoy exagerando. La primera vez que me llevaron a la playa, apoyé las manos en la arena y cuando me las vi manchadas, me puse a llorar. ¿Qué bebé hace eso? 

Durante mi infancia, una de las frases que más escuché fue «desde luego, hija, tendrías que haber nacido princesa». Y lo entiendo. Llegué a la vida quejándome del servicio y no he parado desde entonces.

Quizá por eso siempre he simpatizado con ese tipo de mujeres hiperexigentes que por vivir rodeadas de privilegios sencillamente no conciben que la vida no se ajuste a sus deseos. Como personajes de ficción me resultan cómicas y divertidas. Si tuviera que trabajar para ellas, ya sería otra historia.

Como fenómeno sociológico, me parecen además fascinantes: mujeres inteligentes, con una personalidad arrolladora, que vivían en jaulas de oro, sin conexión con el mundo real y sin ninguna vía para desarrollarse profesionalmente que no fueran los eventos sociales, la gestión doméstica y algunos campos artísticos como el teatro, la música y el cine. Entre ellas, las más valientes, las más luchadoras, se enfrentaron a las normas de su época y se convirtieron en las intelectuales, artistas y científicas cuyos nombres hoy se reivindican. ¿Pero y las otras?

Las otras eran bombas de relojería andantes. Mis queridas divas de diván.

👁 El imaginario

Este es el tablero maestro de Pinterest que mi hermana usa como referencia en sus ilustraciones. Una joya.  

🎶 La lista

Si eligiera solo un tema para representar a las divas clásicas de la música, los fantasmas del resto me perseguirían. La única solución era hacer una lista

💅🏻 La genia 

Tallulah Bankhead fue rica, de familia conservadora, graciosísima, drogadicta, liberal, actriz reconocida por la crítica, alcohólica, bisexual y sobre todo, locuaz.
Hizo siempre lo que se le antojó sin importarle el escándalo ni las críticas. Si hay alguien que personifica la idea de diva cómica es ella. Dejó frases para el recuerdo y grabaciones gloriosas. Este diálogo autoparódico con Marlene Dietrich(en Spotify se escucha un poco mejor) es una maravilla. En 2018 todavía se debate sobre si a las mujeres se les da bien el humor. ¿? Esto se grabó en 1957. 

👯  La serie

Cuando mi hermana y yo creamos la serie Divas de diván, nos inspiramos en muchos referentes de nuestra infancia, de manera consciente e inconsciente. Una vez una chica me dijo que el humor de nuestras divas le recordaba a Cybill y me di cuenta de que tenía toda la razón porque esa, Frasier y Las chicas de oro eran mis series favoritas de pequeña. En la serie Cybill Shepherd hacía de actriz con problemas para gestionar a sus dos hijas, sus dos exmaridos y encontrar trabajo a su edad (tenía solo 45 años). Su contrapunto cómico era la cáustica Maryann Thorpe, interpretada por Christine Baranski. Hace poco vi el capítulo piloto y os juro que en el minuto tres este personaje ya se está quejando de su exmarido mientras se toma un gimlet. Al reencontrarme con ella entendí muchas cosas.

🕳 El abismo


Hay una razón por la que, sorprendentemente, nunca os he hablado en OLA de las hermanas Mitford. Y es que este es un espacio limitado y no sé ni por dónde empezar. Me llevaría muchos párrafos explicar mi fascinación por ellas: los libros tan maravillosos como clasistas de Nancy, la hermana nazi que se pegó un tiro en la cabeza y sobrevivió (madre del hijo secreto e inexistente de Hitler), la hermana roja que participó en la guerra civil española, los idiomas secretos que inventaron de pequeñas... Las Mitford tenían que estar obligatoriamente en esta carta, pero lo siento, este tema es interminable. Buscaos la vida vosotros.

💎 El spam DELUXE

Si este libro no es el mejor regalo que se le puede hacer a una dama en Navidad, me como mi sombrero.

Pero no creáis ni por un momento que voy a insistir en que OS LO COMPRÉIS. En todo caso, lo lógico sería que insistierais vosotros a las librerías para que os lo vendieran.

☠️ El vicio

Cuando pensé en los contenidos que debería tener una carta dedicada a las divas, lo primero que se me ocurrió fue incluir un cóctel. Qué típico, ¿no? Si leéis Divas de diván, veréis que la bebida es un elemento muy recurrente en el libro. Pero el alcohol en sí no es nada que me parezca interesante o atractivo. En manos de las divas, sin embargo, lo que representa es una vía de escape. ¿Una vía poco sana, poco recomendable? Puede ser. Pero esta carta no va sobre ser virtuosos o hacer lo correcto. Así que mi recomendación es que estos días, ante cualquier atisbo de sufrimiento, respondáis con hedonismo y os entreguéis a un veneno que no os destruya (mucho): la bebida, el romance, el sexo, los churros con chocolate, las series malas, los diamantes, las maratones, las fiestas, lo que sea… Daos el gusto.​
Me despido ya, queridos. Es muy probable que a la hora que leáis esto yo me encuentre en un tren. Así que tenéis la oportunidad de responderme a esta carta y que cuando yo la lea vuestra voz en off resuene por todo el vagón. ♥️

Con cariño,
Carmen
 
P.D.:

😉 Si ayer nos vimos: GRACIAS.

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